viernes, 6 de febrero de 2026

¿"Inteligencia"? Artificial...



Tengo la fortuna de haber experimentado de primera mano cuatro fases de la historia de la Humanidad que tienen un efecto innegable en quienes somos hoy día los seres humanos. Cuatro etapas que se solapan en unas pocas décadas, como nunca antes sucedió en siglos de historia. Y marcan la evolución de nuestra especie, si consideramos esta teoría como un concepto válido.

Tuve la suerte (muy sinceramente la considero suerte, y hasta ventaja en ciertos aspectos) de llegar al mundo cuando el papel era, todavía, el principal medio de soporte para condensar los conocimientos adquiridos por los seres humanos durante siglos, gracias a los más ilustres pensadores de diferentes épocas. Recuerdo con asombro los extensos volúmenes de enciclopedias en los que se pretendía concentrarlo todo. No mucho después llegaría el primer gran avance de las cuatro etapas que el transcurso de mi vida me ha dejado ver: en algún momento que la velocidad de los tiempos actuales me hace considerar lejano, surgió la posibilidad de reunir toda esa información en un CD: habían llegado los tiempos de Encarta, que, tal vez buscando seguir un legado, utilizó la denominación de "Enciclopedia Encarta" y era accesible con los avances tecnológicos de las computadoras personales, esas que cambiaron la velocidad con la que procesamos el mundo en el que vivimos.

No sería, evidentemente, el último ni el más significativo gran cambio: Internet multiplicaría por cientos y miles la capacidad de recopilar y consultar información, sin requerir un elemento físico; el CD daba paso a la red, esa www que abarca todo el mundo y ya evolucionó hace un tiempo a "la nube". Antes de esa visión, los buscadores competían por brindar el dominio de la información. Por un tiempo, hasta que el muy difundido y ordenado Google cambió las reglas para imponer las suyas, propias. 

Era el momento del SEO, de saber cómo presentar la información para destacarse sobre otros. Hoy, en una entrevista de trabajo, me cuestionaban al respecto. Y ya con experiencia en el más reciente de los cambios que he presenciado y vivido, el de la Inteligencia Artificial, que por velocidad de funcionamiento desplaza a Google pese a todo su dominio previo, me pregunto: ¿y si lo que llamamos "inteligencia" no es más que una nueva forma de organizar el conocimiento acumulado por siglos? Las plataformas de inteligencia artificial son complacientes y, de todo el catálogo de información que pueden consultar en fracciones de segundos en Internet, ofrecen como respuesta los datos con más orden. Pese a ello, tienden a dejar mucha información por fuera. ¿El resultado? Una cultura general más rápida, pero con menor profundidad y marcada por el facilismo. 

No me malinterpreten. No estoy en contra de la IA. Cumple el objetivo común de todas las tecnologías desarrolladas: facilitar la vida de las personas. Simplemente me pregunto si es acertado llamarla "Inteligencia", o por eso corremos el riesgo de que la intuición, la curiosidad y el espíritu de exploración y descubrimiento del ser humano pierdan relevancia.

"Porque está allí", respondieron en algún momento, después de todo, los pioneros exploradores del monte Everest cuando les preguntaron por qué escalarlo. En medio de mi reciente entrevista, sobre la pregunta de cómo percibo la Inteligencia Artificial, mi respuesta fue casi tan simple como la de esos pioneros que se arriesgaron y son parte de la historia: veo la Inteligencia Artificial como el punto de partida; un punto de partida que requiere investigación más profunda para complementar datos, para que refleje una voz propia, para que el océano de conocimiento que ofrece también tenga profundidad y sustancia.

Con ese punto de partida, me comprometo a aportar descubrimientos que he hecho, de mayor o menor relevancia según gusten considerarlos, para nutrir ese sistema avanzado de organización que considero lo más valioso, aunque aún en proceso de desarrollo, de la Inteligencia Artificial. En mi caso, e SEO que me apasionó por verlo como una puerta a la difusión de conocimientos, hoy es también AEO y GEO, que sirven como pistas en un mapa con destino a un conocimiento más profundo. Las técnicas para seguir exitosamente ese mapa son los puntos que desde ahora me propongo explorar.