miércoles, 20 de agosto de 2008
Imágenes opuestas... lo que creí y lo que eres
Por momentos quisiera no haberte soñado tanto, no haber esperado tanto de ti... no haberte idealizado como lo que quería que fueras, y es entonces cuando me doy cuenta de mi error. Simplemente me equivoqué al pensar que podía decidir lo que quería que fueras.
Me perdí tanto dentro de ese ideal creado en mi pensdamiento, y me fundí tanto dentro de esa figura etérea que formé delante de mí, que cuando al fin llegaste, tras años de espera, no supe de inmediato reconocerte.
No eras esa persona que habitaba en mi mente, esa forma ideal que desde siempre soñé, de mirada tierna y a la vez penetrante, de palabras dulces que llevaban consigo autoridad; sin saberlo, había perdido la perspectiva de lo que esperaba de ti: había fabricado en mi mente a la persona ideal, perfecta en cada gesto, en cada palabra, en cada acción; algo imposible de igualar y que tan sólo podría habitar dentro de mí.
Al verte, sin embargo, entendí que me equivoqué durante años. Supe que no eran reales los ojos de miel que había imaginado, ni los rizos rubios con los que te había diseñado. Supe que tus palabras iban más allá de la forma, que tenían un sentido, y que serían capaces de mover montañas y conmover las almas frías, sin tener que ser como yo las había imaginado.
Sin creerlo, vi en ti, al olvidar mis ideas exageradas hasta la perfección, a un alma libre y lista para volar por sí misma, que habitaba dentro de una figura esbelta de tonos pálidos, cabellos oscuros y ojosverdes, casi tan apacibles como el pasto de una pradera, y al mismo tiempo brillantes como una estrella en la noche.
Eso bastó para dejar atrás mis sueños imposibles, para olvidar mis planes y proyectos de vida, destinados a ese ser plástico que había creado durante años sabiendo que nunca existiría. Fue suficiente conocer lo más básico de ti para comprender que no debías parecerte en lo más mínimo a ese ideal de perfección, a esa imagen sin errores, esa creación macabra que pobló mi mente y me impidió, además de ver la realidad, disfrutar durante años de cosas que aún sólo imagino.
En mi mente, siempre habías sido otra cosa, pero para mi alma, fue evidente desde el principio que había estado equivocado. Bastó con conocerte para saber que te había estado esperando, que estarías allí un día para mí. Y finalmente llegaste... ahora todo depende, solamente, de cómo actúe para hacértelo entender.
domingo, 17 de agosto de 2008
Pasa el tiempo...
Hay días en los que quisiera no pensar, o tal vez no existir, quizás no ser. Son días como hoy. Hoy el tiempo me pasó como si no existiera. no fue más que un instante y no percibí eso.
Estuve distraído, absorto, pensando en algún momento del pasa, algún lugar en el que estuve, junto a quienes, tal vez, pese a haber olvidado a muchos, marcaron una parte importante de mi vida, algo que siguen haciendo hasta hoy, aunque yo no lo supiera, aunque muchos no lo sepan, y pese a que otros tantos quizás nunca lo sepan.
Hoy retrocedí en el tiempo sin planearlo, aplicando una habilidad que no conocía en mí. Me fui atrás siete años, y encontré allí, como congelados en el tiempo, a quienes forjaron el metal del que se compone lo que hoy soy. Encontré a quienes hicieron, sin saberlo, que fabricara una placa de protección a mi alrededor para no sufrir, para no tener que huir, para evitar a un mundo que, imaginé, me haría daño.
Ahora, tras tanto tiempo, encontré que no era cierto, que no valió de nada hacerlo, pero no me arrepiento. Fue eso mismo lo que me hizo cambiar, llegar a ser lo que hoy soy, y valorar aún más muchas cosas. Hoy descubrí, en mi viaje al pasado, que valoro a esas personas más de lo que nunca pensé, que dejaron un vacío en mi vida, pero que no se trata de algo irrecuperable.
Por todas esas razones, preparé algo para ellos
Siete años no me bastan
Siete años se me olvidan
Se transforman en recuerdos
Y en experiencias vacías
Pasa el tiempo y no lo siento
Pasó el tiempo y no lo vi
Se convirtió en memorias
De cosas que nunca sentí
Y refleja sentimientos
Y se compone de emociones
Cambia un poco cada día
Para brindar sonrisas o agonías
Se hace pasado
Mientras pasa a ser futuro
Y se lleva cada instante
Sin importar qué contuvo
Pasa el tiempo entre vivencias
Vuela entre horas y minutos
Pero queda en el recuerdo
Junto a un pasado entre sombras
Que guarda entre sus momentos
Reflejos de todo un mundo
Y mientras pasa nos guía
Nos conmueve y nos consuela
Nos lleva a cambiar de rumbo
Y en momentos de nostalgia
Nos hace recordar triunfos
Siete años no son nada
Aunque signifiquen mucho
Fue un tiempo que pasó
Y cambió todo lo que pudo
Pero no se hizo algo eterno
Se puede recuperar
Puede dejarse atrás y olvidarse
O arreglarlo y continuar
Recuperar el pasado
No depende de los tiempos
Ni está afectado por momentos
O instantes de desaliento
Pues el tiempo a veces pasa
Y se convierte en milenios
Pero nunca borrará
Lo que un día en él ocurrió
Por eso, aunque el tiempo se haya ido
Tras siete años los recuerdo
Tras siete años encontré
Que nunca nada varió
Que sólo se cambia lo que se quiere
Y no lo que un día a alguien unió
A recuerdos, al pasado
A lo que pasa alrededor
Por eso encuentro entre mis letras
El reflejo de cada uno
Y nunca allí faltarán
Porque siguen en mi mundo
A. A. A. M.
17-08-2008
sábado, 16 de agosto de 2008
8 oros, 8 récords
Michael Phelps consiguió ganar las ocho medallas de oro que se propuso en una sola edición de los Juegos Olímpicos. Dedicó su hazaña a su madre
El estadounidense Michael Phelps cumplió su meta. En la competencia de relevos 4x100 combinados masculina, fue el representante del equipo norteamericano que nadó el estilo mariposa, para sumar una nueva presea, la que lo deja como el más ganador de medallas doradas en la historia de las Olimpiadas modernas.
Phelps tomó el relevo cuando su equipo ocupaba la tercera posición, tras Australia y Japón, pero su velocidad en el estilo mariposa dio ventaja suficiente a Jason Lezak, quien fungió como nadador de estilo libre y rematador para que los norteamericanos terminaran en la primera posición con un nuevo récord del mundo, 3 minutos, 29 segundos y 34 centésimas.
El equipo de relevos, completado por Aaron Piersol, Brendan Hansen y Jason Lezak, trabajó desde el principio para que Phelps consumara su actuación histórica. Piersol cumplió en el estilo espalda. Sin embargo, en el estilo pecho, Brendan Hansen fue superado por Brenton Rickard y Kosuke Kitajima, de Australia y Japón, respectivamente.
Ante la situación, todo quedaba en manos del propio Phelps, y no falló. En las dos piscinas que nadó al estilo mariposa, mostró su superioridad y dejó atrás a sus rivales en los últimos 50 metros para dejar la definición a Lezak.
Superior en todo
Phelps implantó 6 registros mundiales además del de la competencia de relevos, y uno olímpico: en 400 metros combinados logró un registro de 4 minutos, 3 segundos y 84 centésimas; en los 200 metros estilo libre consiguió marca de 1 minuto, 42 segundos y 92 centésimas, marca mundial; en los 200 metros mariposa marcó 1 minuto, 52 segundos y 3 centésimas, otra marca del mundo; en la final de 200 metros combinados repitió la proeza y marcó 1 minuto, 54 minutos y 23 centésimas.
En los 100 metros mariposa batió la marca olímpica. Registró 50 segundos y 58 centésimas. Junto a Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay consiguió el oro en el relevo de 4x200 estilo libre masculino. Implantaron un récord mundial de 6:58:56.
En el relevo de 4x100 metros estilo libre masculino Estados Unidos casi fueron superado por el equipo francés, pero con 3 minutos, 8 segundos y 24 centésimas se llevó el oro en el último instante. El máximo protagonista en la prueba fue Jason Lezak, rematador en el estilo libre; con su parcial de 46:06, algo nunca antes vistó, dejó a los franceses, que se veín ganadores, sin el primer lugar.
Historia pasada
Atrás quedó el nombre de Mark Spitz; tras 36 años, uno de sus coterráneos consiguió superar sus 7 metales dorados, pero hay más, con sólo 23 años, Phelps es quien más medallas de oro acumula en la historia de los Juegos, y es segundo entre los atletas con más preseas, 16; allí sólo es superado por Larissa Latynina, con 18.
A los 23 años, Michael Phelps se conbirtió en el deportista más existoso de todos los tiempos. Sus registros pueden caer, pero pasará mucho tiempo antes de que alguien ose retar su nuevo logro. El desgaste propio de cualquier competencia hace casi imposible que cualquier atleta se inscriba para participar en 9 pruebas distintas, y más improbable aún es que, de hacerlo, consiguiera la victoria final en todas ellas.
Sobre Pekín y los sueños disueltos
También por primera vez, tres equipos del país acudirían a la máxima cita deportiva en deportes de conjunto.
La situación pintaba como el momento de mayor gloria deportiva para Venezuela, por la cantidad de competidores y la esperanza que el elevado número sembró en los habitantes.
Sin embargo, no se hizo evidente desde el comienzo una realidad que debía ser estudiada en detalle: la mayoría de los atletas clasificados a los Juegos registró marcas mínimas que les llevaron a la cita con un margen muy estrecho, y casi al final del ciclo olímpico, etapa en la que se decide definitivamente en diferentes pruebas clasificatorias a los representantes de cada nación que acudirán a la competencia, la posibilidad de realizar el trabajo necesario para mejorar los registros se hace muy escasa.
El ejemplo más evidente de esto está en la natación. Los atletas dedicados al deporte acuático se clasificaron, en su gran mayoría, registrando la llamada "marca B", justo sobre el récord mínimo requerido para asistir a la justa deportiva.
Es por ello que, pese a la ilusión generada por el número de competidores que asistirían, las posibilidades de que alguno de ellos regresara a casa con una presea (de cualquier tipo) colgada al cuello, eran remotas, detalle del que no se informó debidamente a los seguidores del deporte en el país.
Cabe destacar también el caso de los deportes de equipo. Venezuela acudió a los Juegos de Pekín con tres disciplinas de equipo: voleibol masculino y femenino, y softbol femenino; esta situación nunca antes se había dado. Sin embargo, en este caso la dificultad fue distinta a la de los atletas individuales. Los equipos en la rama femenina (voleibol y softbol), aparecían desde el principo como escuadras con mucha menos experiencia que los rivales a los cuales se enfrentarían. Y en el caso del voleibol masculino, la selección arribó a los Juegos en medio de conflictos internos, marcados básicamente por disputas entre algunos jugadores y el técnico brasileño Ricardo Navajas.
La actuación de los tres equipos se compagina con esas situaciones. Ninguna de las escuadras ha conseguido aún una victoria, e incluso en determinados momentos han lucido apabulladas por sus contrincantes, pese a la voluntad y el esfuerzo demostrado en las canchas.
Luz en el camino
Tras un inicio marcado por las eliminaciones "prematuras" y la pérdida de la ilusión generada en muchos casos, aún quedan algunas cartas por jugar.
La máxima esperanza recae ahora en el boxeo, disciplina en la cual sobreviven dos púgiles de los seis que asistieron.
Pese a eliminaciones marcadas por una diferencia considerable en puntos, o en un caso por un avasallante nocaut técnico en la categoría de 81 kilogramos, se mantienen en carrera dos de las figuras del país que representan el deporte que más triunfos ha significado para Venezuela en citas olímpicas.
En los 54 kilogramos, Héctor Manzanilla luce con una posibilidad real de obtener una medalla que calme las ansias de los venezolanos por ver un triunfo en el lejano oriente. El pugilista ha conquistado la victoria ante un incómodo rival de Ghana y un coreano al que, no sin cierta preocupación, se esperaba que venciera, dada su ubicación en la clasificación mundial de la categoría. Ahora Manzanilla deberá enfrentar a un boxeador proveniente de Islas Mauricio, un recóndito país ubicado en el Océano Pacífico. De vencerlo, el criollo habrá asegurado, al menos, una presea de bronce para Venezuela.
Caso diferente es el de Alfonso Blanco, púgil practicante de la categoría de 75 kilogramos que clasificó directamente a la etapa de octavos de final por su condición de subcampeón mundial. Blanco, una de las mayores esperanzas de obtener medalla para Venezuela desde antes de la competición, se medirá a un pugilista dominicano en su primer combate. De superarlo, algo que debería poder hacer, tendrá que medirse en cuartos de final a un irlandés o un algeriano, dependiendo del resultado del combate entre Darren Sutherland y Nabil Kassel.
El venezolano debería ser capaz de avanzar, teóricamente, en ambas disputas. Sin embargo, la dificultad estaría más adelante, pues de hacerlo, en semifinales debería enfrentarse, si todo resulta como se prevé, al ruso Matvey Koborov, el mismo que lo privó del oro y el campeonato mundial en la competencia de esa categoría efectuada en Chicago en 2007.
Hay otros atletas del país que aún no inician su participación, pero las esperanzas más reales se cifran en los dos boxeadores. Se trata de una posibilidad y una ilusión labrada con esfuerzo, en combate, a puños, como podría decirse literalmente.
Lo ideal sería que ambos competidores, y por qué no alguno más, lograra regresar a su tierra de origen luciendo un metal colgado al cuello, y mostrándolo como símbolo de orgullo a la ciudadanía.
Incluso si esto ocurriera, habría que plantearse una pregunta: ¿cuál fue la magnitud de la inversión necesaria en la preparación de los atletas para obtener unos resultados que parecen poco alentadores tras las expectativas sembradas por las autoridades deportivas del país? Pase lo que pase, con o sin medallas, con o sin triunfos, es hora de iniciar un período de interrogantes y revisiones profundas en la materia.
15-08-2008.
Dos tritones, dos momentos
En su tercera olimpiada, Phelps igualó una marca que se mantuvo inalcanzable durante 36 años. Sin embargo, para él Beijing quedará en su memoria por muchas otras razones.
Phelps no sólo consiguió igualar la cantidad de preseas oradas de Spitz al ganar las competencias de 100 metros libres, 200 y 400 metros combinados, 100 y 200 metros mariposa, y los relevos 4x100 y 4x200 de la categoría masculina con el equipo de Estados Unidos.
Tan sólo lograr esas victorias lo dejará en los libros de historia, pero el estadounidense dejó además siete nuevos records, mundiales u olímpicos, en la misma cantidad de competencias.
En los 400 metros combinados impuso un registro de 4:03:84, para romper su propio récord anterior, de 4:05:25. En los 200 metros estilo libre consiguió repetir el resultado. Registró una marca de 1:42:92, por debajo de su récord mundial anterior, 1:43:86. No fue diferente en los 200 metros mariposa, allí marcó 1:52:03, batiendo su propio registro de 1:52:09. en la final de 200 metros combinados repitió la proeza: marcó 1:54:23 y mejoró su récord de 1:24:80, también mundial como todos los anteriores.
en los 100 metros mariposa no logró batir su récord mundial, pero sí la marca olímpica, que estaba en sus manos. Registró 50:58, por arriba de la marca mundial de 50:40 del estadounidense Ian Crocker, válida desde 1976, pero menor que los 50:76 del serbio Milorad Cavic, impuesto en los mismos Juegos de Beijing.
Sin embargo, fue fundamental para él y su marca el apoyo de los equipos de relevo de Estados Unidos. Junto a Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay, consiguió el oro en el relevo de 4x200 estilo libre masculino. Implantaron un récord de 6:58:56, muy inferior a la anterior marca mundial de 7:03:24, en manos de otro equipo estadounidense.
pero la mayor prueba fue la del relevo de 4x100 metros estilo libre masculino, donde junto a Garret Webber-GaleCullen Jones, y un impresionante Jason Lezak que salvóel oro gracias a sus 46:06 en el remate final, implantó un registro mundial de 3:08:24, para despedazar la marca anterior, también en manos de Estados Unidos, de 3:12:23.
Distintas semejanzas
Mark Spitz logró la marca de siete oros en los mismos Juegos en una época en la cual los equipos de Estados Unidos eran prácticamente imbatibles en las competencias de relevo. El nadador demostró ser superior a sus rivales en competencias individuales, y nadie más igualó ese registro por 36 años.
Phelps consiguió resultados iguales o mejores tras ese período de tiempo, en tiempis en los cuales los equipos estadounidenses no son considerados tan superiores al resto, y en los que los avances tecnológicos levaron al desarrollo de trajes diseñados para mejorar el rendimiento de los atletas.
El nativo de Baltimore, además, dedica su vida casi totalmente a la natación; por eso su ambición de igualar y superar el récord de Spitz.
En Beijing 2008 se convirtió en el máximo ganador de medallas de oro de todos los tiempos: suma 13, y con 15 prseas en total entró en la lista de los mayores ganadores de la historia.
En muchos aspectos la semejanza con Spitz es notable. Especialmente porque ambos ya son históricos. Sin embargo, se trata de épocas distintas y condiciones diferentes, algo que hace difícil establecer una comparación totalmente objetiva entre ambos atletas y sus logros. Ambos se convirtieron, sin duda, en tritones, en criaturas que, en el agua, están en su elemento; ambos estarán siempre entre los mejores nadadores y competidores; ambos escribieron, en su momento, su nombre en dorado.
15-08-2008