Michael Phelps consiguió en Beijing 2008 lo que no pudo terminar en Atenas 2004. El "tritón de Baltimore" igualó el récord de otro nadador, Mark Spitz, de conquistar siete medallas de oro en unos mismos Juegos Olímpicos.
En su tercera olimpiada, Phelps igualó una marca que se mantuvo inalcanzable durante 36 años. Sin embargo, para él Beijing quedará en su memoria por muchas otras razones.
Phelps no sólo consiguió igualar la cantidad de preseas oradas de Spitz al ganar las competencias de 100 metros libres, 200 y 400 metros combinados, 100 y 200 metros mariposa, y los relevos 4x100 y 4x200 de la categoría masculina con el equipo de Estados Unidos.
Tan sólo lograr esas victorias lo dejará en los libros de historia, pero el estadounidense dejó además siete nuevos records, mundiales u olímpicos, en la misma cantidad de competencias.
En los 400 metros combinados impuso un registro de 4:03:84, para romper su propio récord anterior, de 4:05:25. En los 200 metros estilo libre consiguió repetir el resultado. Registró una marca de 1:42:92, por debajo de su récord mundial anterior, 1:43:86. No fue diferente en los 200 metros mariposa, allí marcó 1:52:03, batiendo su propio registro de 1:52:09. en la final de 200 metros combinados repitió la proeza: marcó 1:54:23 y mejoró su récord de 1:24:80, también mundial como todos los anteriores.
en los 100 metros mariposa no logró batir su récord mundial, pero sí la marca olímpica, que estaba en sus manos. Registró 50:58, por arriba de la marca mundial de 50:40 del estadounidense Ian Crocker, válida desde 1976, pero menor que los 50:76 del serbio Milorad Cavic, impuesto en los mismos Juegos de Beijing.
Sin embargo, fue fundamental para él y su marca el apoyo de los equipos de relevo de Estados Unidos. Junto a Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay, consiguió el oro en el relevo de 4x200 estilo libre masculino. Implantaron un récord de 6:58:56, muy inferior a la anterior marca mundial de 7:03:24, en manos de otro equipo estadounidense.
pero la mayor prueba fue la del relevo de 4x100 metros estilo libre masculino, donde junto a Garret Webber-GaleCullen Jones, y un impresionante Jason Lezak que salvóel oro gracias a sus 46:06 en el remate final, implantó un registro mundial de 3:08:24, para despedazar la marca anterior, también en manos de Estados Unidos, de 3:12:23.
Distintas semejanzas
Mark Spitz logró la marca de siete oros en los mismos Juegos en una época en la cual los equipos de Estados Unidos eran prácticamente imbatibles en las competencias de relevo. El nadador demostró ser superior a sus rivales en competencias individuales, y nadie más igualó ese registro por 36 años.
Phelps consiguió resultados iguales o mejores tras ese período de tiempo, en tiempis en los cuales los equipos estadounidenses no son considerados tan superiores al resto, y en los que los avances tecnológicos levaron al desarrollo de trajes diseñados para mejorar el rendimiento de los atletas.
El nativo de Baltimore, además, dedica su vida casi totalmente a la natación; por eso su ambición de igualar y superar el récord de Spitz.
En Beijing 2008 se convirtió en el máximo ganador de medallas de oro de todos los tiempos: suma 13, y con 15 prseas en total entró en la lista de los mayores ganadores de la historia.
En muchos aspectos la semejanza con Spitz es notable. Especialmente porque ambos ya son históricos. Sin embargo, se trata de épocas distintas y condiciones diferentes, algo que hace difícil establecer una comparación totalmente objetiva entre ambos atletas y sus logros. Ambos se convirtieron, sin duda, en tritones, en criaturas que, en el agua, están en su elemento; ambos estarán siempre entre los mejores nadadores y competidores; ambos escribieron, en su momento, su nombre en dorado.
En su tercera olimpiada, Phelps igualó una marca que se mantuvo inalcanzable durante 36 años. Sin embargo, para él Beijing quedará en su memoria por muchas otras razones.
Phelps no sólo consiguió igualar la cantidad de preseas oradas de Spitz al ganar las competencias de 100 metros libres, 200 y 400 metros combinados, 100 y 200 metros mariposa, y los relevos 4x100 y 4x200 de la categoría masculina con el equipo de Estados Unidos.
Tan sólo lograr esas victorias lo dejará en los libros de historia, pero el estadounidense dejó además siete nuevos records, mundiales u olímpicos, en la misma cantidad de competencias.
En los 400 metros combinados impuso un registro de 4:03:84, para romper su propio récord anterior, de 4:05:25. En los 200 metros estilo libre consiguió repetir el resultado. Registró una marca de 1:42:92, por debajo de su récord mundial anterior, 1:43:86. No fue diferente en los 200 metros mariposa, allí marcó 1:52:03, batiendo su propio registro de 1:52:09. en la final de 200 metros combinados repitió la proeza: marcó 1:54:23 y mejoró su récord de 1:24:80, también mundial como todos los anteriores.
en los 100 metros mariposa no logró batir su récord mundial, pero sí la marca olímpica, que estaba en sus manos. Registró 50:58, por arriba de la marca mundial de 50:40 del estadounidense Ian Crocker, válida desde 1976, pero menor que los 50:76 del serbio Milorad Cavic, impuesto en los mismos Juegos de Beijing.
Sin embargo, fue fundamental para él y su marca el apoyo de los equipos de relevo de Estados Unidos. Junto a Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay, consiguió el oro en el relevo de 4x200 estilo libre masculino. Implantaron un récord de 6:58:56, muy inferior a la anterior marca mundial de 7:03:24, en manos de otro equipo estadounidense.
pero la mayor prueba fue la del relevo de 4x100 metros estilo libre masculino, donde junto a Garret Webber-GaleCullen Jones, y un impresionante Jason Lezak que salvóel oro gracias a sus 46:06 en el remate final, implantó un registro mundial de 3:08:24, para despedazar la marca anterior, también en manos de Estados Unidos, de 3:12:23.
Distintas semejanzas
Mark Spitz logró la marca de siete oros en los mismos Juegos en una época en la cual los equipos de Estados Unidos eran prácticamente imbatibles en las competencias de relevo. El nadador demostró ser superior a sus rivales en competencias individuales, y nadie más igualó ese registro por 36 años.
Phelps consiguió resultados iguales o mejores tras ese período de tiempo, en tiempis en los cuales los equipos estadounidenses no son considerados tan superiores al resto, y en los que los avances tecnológicos levaron al desarrollo de trajes diseñados para mejorar el rendimiento de los atletas.
El nativo de Baltimore, además, dedica su vida casi totalmente a la natación; por eso su ambición de igualar y superar el récord de Spitz.
En Beijing 2008 se convirtió en el máximo ganador de medallas de oro de todos los tiempos: suma 13, y con 15 prseas en total entró en la lista de los mayores ganadores de la historia.
En muchos aspectos la semejanza con Spitz es notable. Especialmente porque ambos ya son históricos. Sin embargo, se trata de épocas distintas y condiciones diferentes, algo que hace difícil establecer una comparación totalmente objetiva entre ambos atletas y sus logros. Ambos se convirtieron, sin duda, en tritones, en criaturas que, en el agua, están en su elemento; ambos estarán siempre entre los mejores nadadores y competidores; ambos escribieron, en su momento, su nombre en dorado.
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