Llovía y veía gotas
En tus pechos, en tus formas
Que tocabas con tus manos, lentamente
Como si no hubiera prisa alguna
Como si quisieras que el placer persistiera por siempre
Te tocabas… y me veías
Yo a tu lado, contemplándote
Me dijiste que me acercara
Y comenzaste a besarme
Con locura, implacable
Con la pasión de siempre
Ésa que dejas en todo lo que haces
Ésa que me hizo fijarme en ti
Esa pasión que me tenía a tu lado
Tocándote, acariciándote
Dándote todo lo que querías
Todo lo que allí quisiste
Hasta que se hizo tarde
Estábamos exhaustos
Agotados por el esfuerzo
Pero satisfechos como nunca
Y llovía
Llovía dentro de la habitación
Veía las gotas… y eran de nuestro sudor
Y me lamías con avidez, como buscándome, queriendo más de mí
Rasgaste mis vestiduras, y yo las tuyas
Y te tocabas, y me tocabas, y tenía mis manos sobre ti
Sobre todas tus partes, sobre todo tu ser, calentándote, dándote más placer
Nos entregamos esa noche a una pasión sin límites, sin pausas
Una pasión que no acababa, una pasión animal
Como animales estuvimos toda la noche
Besándonos, mordiéndonos, saciándonos
Y los dos queríamos más
Estuvimos así días, perdidos en la lujuria, en el placer
Y siempre queríamos más
Quisimos más cada momento… más de esa pasión animal
Y entre el sudor, la sangre y las lágrimas, cada noche nos miramos
Con esa mirada salvaje
Esa actitud brutal, y esas ganas de más
Y yo, de ti, cada día quiero aún más
A. A. A. M.
18 – 02 – 06.
No hay comentarios:
Publicar un comentario